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Villa de Orgaz

ORGAZ EN LOS TEXTO
Pregones

Pregón de la Fiesta de Primavera de 1983

Fernando Jiménez de Gregorio


 

Nos reunimos hoy aquí para celebrar la catorceava Fiesta de Primavera y así dar testimonio de que continuemos fieles a las tradiciones, a nuestra forma de ser y de sentir. Nos reunimos para ensalzar las glorias de esta villa orgaceña, entre ellas las de Nuestra Señora la Virgen del Socorro, para decirla, un año más, que acudimos a festejarla, para hacernos dignos de aquella su voluntad de quedarse entre nosotros.

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D. Fernando Jiménez de Gregorio (1)

También estamos aquí en esta Plaza Mayor, con la grandiosa fachada de su Iglesia como telón de fondo, para recordar a propios y extraños, los valores del pueblo de Orgaz, para que sepamos de dónde venimos, a dónde vamos, porque nada respalda tanto al ser humano, que el conocimiento de su pasado, que nos señala el camino de la responsabilidad para alcanzar un futuro ilusionado y próspero.

No vamos a repetir ahora, porque la conocéis todos como buenos orgaceños, no voy a repetir, digo, la hermosa tradición que vincula a Nuestra Señora del Socorro a esta villa, pero si quisiera destacar al cabo de los siglos, el valor que supone en vosotros el firme mantenimiento de esa cordial relación con la Virgen patrona. Porque nada habla mejor a favor de un hijo que el amor, el respeto, la veneración y la permanente asistencia de la Madre que para vosotros eso es la Virgen del Socorro.

Para un provincial de Toledo, como yo, es un honor ser el mantenedor de estas Fiestas de Primavera en Orgaz, una de las más esclarecidas villas. Doy por ello las gracias a la digna Comisión Organizadora de estos festejos, al mismo tiempo que ofrezco a la Virgen del Socorro las humildes florecillas de mis palabras.

Pero antes de entrar en el tema de mi discurso, he de saludar como buen caballero español y toledano a la Doña Jimena de estas fiestas, que tan dignamente representa a la mujer de Orgaz, por su belleza, modestia y singular encanto. Saludo, pues, a la señorita Maria del Carmen Martín-Delgado Páramo y a las once señoritas que forman su Corte de Honor. También mi cariñoso afecto a la graciosa reina infantil, a la niña María Teresa Ruiz de los Paños y a la docena de niñas que hacen su cortejo.

Para un hombre entrado en años, en muchos años, como yo, es halagador dirigirme a María del Carmen y decirla: Llevas el nombre simbólico de Doña Jimena, la enamorada y sacrificada esposa del conde Rodrigo, el Cid Campeador; el más esforzado, valiente y honrado, sobrio y tenaz caballero medieval de España. Y digo, a tal señor tal señora. Hemos dicho que Jimena fue esposa enamorada, porque así lo demostró al permanecer junto al Cid. Fue sacrificada, porque esperó siempre el regreso de su marido, empeñado en los deberes de la guerra o le acompañó en ella. Comprende cual es su misión de esposa, de esposa de un guerrero, aunque esa fidelidad suponga renuncia y sacrificios. Se llamó Jimena Díaz, "de alcurnia regia, puesto que era sobrina de Alfonso VI y biznieta de Alfonso V que hace ahora novecientos nueve años. Es hija del conde Diego Rodríguez y de Cristina, su esposa.

Produce grata emoción el que una joven como María del Carmen lleve, en los postrimeros años del siglo XX, el nombre de Jimena, mujer que vive en el lejano siglo onceno, y digo que es emotivo porque supone que Orgaz no olvida sus más caras tradiciones, que sabe unir el pasado con el presente y esto, amigos es la mejor forma de construir el futuro. Porque estamos aquí en esta vida, no solo para vivirla, también para hacerla digna a nuestros hijos, para que ellos, cuando nosotros la dejemos, sepan continuarla y mejorarla para los suyos.

I.- La Sisla y Orgaz

Orgaz es una antigua población alzada sobre una meseta de 700 metros de nivel medio rodeada, como todas las mesetas, de una serie de alturas, cerros, serrezuelas y sierras, que van de los 800 metros a los 1.158. Estos límites se concretan así: Sierra de Nambroca, Cerro de Almonacid,  Sierra de Mora, Río Algodor, Sierra de Orgaz y el Arroyo de la Dehesa de Villaverde.

La Sierra de Orgaz preside el hacer de la villa; los cuatros ruinoso molinos que se levantan en su cima son mudos testigos de la importancia que tuvo en el pasado el Puerto de Orgaz. Por este puerto va el camino de Toledo a Córdoba.

Entre la sierra y nuestra villa se extiende la raña de la Hontanilla, que es una extensa planicie formada por el pedregal, arrancado por las torrenciales lluvias habidas en el periodo cuaternario. El viejo subtrato granítico quedó, en parte, cubierto por este espeso manto rañizo, de más del centenar de metros de potencia, del que sobresalen algunas cumbres; sobre ellas se pueden ver piedras caballeras que mantienen difícil equilibrio. En este berrocal se da un hermoso granito azulado, del que Juanelo, en el siglo XVI, se extrajo y labró las famosas columnas que miden setenta y cinco pies de altura y cinco de diámetro, son de una pieza.

En la meseta una llanura salpicada de cerros, con afloraciones graníticas muchas de ellas, como El Burruelo que significa "peñasco de granito" y otros, como Peña Huevo (725 m.), Canto Melonero (774 m.), Peña del Gallo (775 m.), Mataquinteros (786 m.), El Palomar (915 m.), La Cabecera (962 m.). Pero los gigantescos orográficos del territorio son El Vedado (1.068 m.) y Sierra Redonda con 1.1 18 metros.

Estas formas redondeadas que dominan nuestro paisaje se deben a la erosión producida por aquellas torrenciales lluvias, que fueron puliendo los agrestes picachos serranos, dándoles esos perfiles suaves y opulentos. Los miles de millones y millones de toneladas de piedras arrancadas a las sierras fueron depositadas, por las mismas lluvias, al pié de ellas, por eso nuestro territorio es una característica formación de pié de monte, que luego fue tajado por los ríos cuaternarios, como el Algodor, el Riánsares, arroyo de Arisgotas, de Casalgordo, de Santa Bárbara, de Sierra Gorda, de Los Barrancones, de la Cabeza Gorda, de la Dehesa de Villaverde.

Estas corrientes fluviales dan lugar a barrancos y cañadas que dinamizan el suelo llano, así la Cañada Honda, Valhondo, Barrancones, Barranco de la Media Luna, La Cuesta.

Abundan las fuentes y los pozos, algunos de ellos salobres, otros de buenas aguas dulces: Fuente Martín, Santa Bárbara, de El Zarzalejo, de La Vívora, Romero, Ugena, Ramiro, Fuentechada, Raña de la Hontanilla, de El Obispo.

La tierras, hoy labrantías, estuvieron antaño cubiertas de encinas y de espeso matorral, por eso el nombre de La Sisla dado a esta comarca. Quedan algunos testimonios de aquellas vegetación en la toponimia de nuestro territorio: Casa del Madroñal, El Encinar, Casa de la Mata, Zarzalejo, Casa de la Marañosa, Senda del Monte, El Espino, camino de El Chopo.

A pesar de que uno de los significados del vocablo Orgaz es "fértil, abundante" algunos pagos son ásperos, de difícil labra, como Mataquinteros, Matabueyes. Otros recuerdan los cuidados que merecen los cultivos, como el pago de Las Gabias; El Berrial es lo mismo que "tierra de barros", el de Arenas es apropiado para el cultivo de la vid.

Sendas, cañadas, caminos cruzan en todas las direcciones la llanura, todos sus nombres tienen interés por lo que significan, como el camino de El Berrocal, de El Arnés (referido a la guarnición propia de una caballería), de Las Conejeras, de El Coto, de Los Baraíles, de Cerrodán, de La Celada (o de la "emboscada"), de El Tordo, de Los Molinos, de El Canto Hincado, de Los Carros, de Las Carretas, de Poca Fuerza, de La Asomadilla, de Miraflores, del Ajillo, vereda de La Molinera.

Es el de Orgaz, un campo humanizado con pozos, molinos, casas y casillas, como la de Zoila, Salivo, de El Madroñal, de El Tio Mario, de Don Mario, de El Monito, de Partearroyo, de Calderón, de Palacios.

El río Algodor, que significa "Las Fuentes", abraza por oriente esta tierra que antaño se llamo La Sisla, a ella pertenecen, entre otros pueblos Orgaz con Arisgotas, Sonseca con Casalgordo, Villasilos, Villaverde, San Martín de la Montiña, Villaminaya, Mazarambroz (que significa "el molino de Amrú"), Ajofrín, Mora, Almonacid, Chueca, Cobisa, Noéz, Polán, El Pulgar, Totanés, este es un vocablo celta, que está en la linea de Totana, que podría significar "pueblo"; es un topónimo del mismo origen que Tautalos, uno de los caudillos celtas que se opusieron a los romanos.

La Sisla es una comarca de transición entre la Jara, Los Montes de Toledo y La Mancha. Su nombre se cita ya en documentos mozárabes del siglo XIII, entonces existe ya una Iglesia dedicad a Santa María de la Sisla.

Muchos de los lugares y aldeas son de clara población mozárabe; se fueron despoblando pero quedan sus nombres escritos en los viejos documentos, plenos de nostalgia, como Valdemozárabes, Benquerencia, Borch ben Yanús ("Torre del hijo de Yanús"), Don Pedro Cruzado (que estuvo como tal en las guerras para recuperar los Santos Lugares), Daralcotán ("Casa del Alcotán"), Daralmazán ("Casa fuerte"), Diema, Fontalba ("Fuente blanca"), Darazután ("Casa del jefe"), Mancel Salich ("Molino de Salich"), Villa Silos ("Villa del depósito de grano"), Fontes ("Fuentes").

Esta tierra de La Sisla se comunicaba, a través de los puertos de Orgaz, de Guadalerzas (que significa "Río del Cedro"), Villareal, luego Ciudad Real, con Córdoba. Fue camino muy frecuentado en toda la Edad Media, que contribuye a vitalizar la zona y a su pronta repoblación, al mismo tiempo que mantiene la importancia de nuestra villa.

La mayor parte del caserío de Orgaz se extiende al norte de la cañada por donde corre el arroyo Riánsares. Al norte de la población en el paraje de la Cruz, alcanza un nivel de 760 metros. El antiguo camino de Toledo, que por la población toma el nombre de Calle Real, la divide en dos partes casi iguales. Esto viene a demostrarnos que el origen de nuestro pueblo estuvo en las viviendas que se fueron construyendo a ambos lados del camino y el arroyo mencionado.

Hoy, muchas calles toman el nombre de esos caminos que tienen como eje el de Toledo a Córdoba, poniendo en evidencia, una vez más, que los caminos condicionan, en muchos casos a las poblaciones. Por este motivo algunas de nuestras calles se llaman de Mora, Sonseca, Ciudad Real, Arisgotas, Yébenes, Mazarambroz, Marjaliza, Ajofrín, corresponden a los viejos caminos que de esos lugares llegaban a Orgaz. Otras calles recuerdan a los antiguos repobladores y moradores, como la de Francos (referida a las gentes del Pirineo que vinieron con los ejercitos castellanos reconquistado res). Otros nombres responden a los antiguos gremios artesanos, como Caldereros y Jabonerías.

De la muralla apenas quedan restos, pero se puede seguir su trazado a lo largo de La Ronda, solo algunas puertas como El Arco de Belén (llamada antes Puerta de Toledo), El Arco de San José (antes Puerta de Yébenes), la Puerta de Mora ha desaparecido pero queda su recuerdo en el callejero.

Se origina el nombre de otras calles en motivaciones religiosas, como la de San Martín (nombre vinculado a la hermandad llamada de San Martín de la Montiña), Santiago, de El Angel, de San Benito, de La Cruz (que dan nombres a dos viejos barrios), plaza de La Concepción en donde se ubica la ermita de su nombre, La Campana, de la Virgen del Socorro.

Del pasado musulmán queda la calle de El Albaicín, que antes fue barrio (significa arrabal de los halconeros", referido a esta rapaces utilizadas por los cazadores principalmente por reyes y magnates). No olvidemos que la Sierra de Orgaz fue un magnífico lugar de caza, en donde había cazaderos. No olvidemos que en un medio granítico como el de Orgaz abunda la caza de pelo, tenemos el topónimo Las Conejeras para confirmarlo.

Otros barrios, aparte de los citados, fueron los de La Cruz, de El Horno y de El Prado de Lucas.

Hay calles que se relacionan con hechos geográficos, como la de El Alba. Otras una motivación señorial: de El Conde o la Plaza del Castillo. Las que deben su nombre a situaciones urbanas, como Piedras, Juego de Pelota, de El Campo, de El Pilón, Pozo Bueno, El Horno, El Bañadero, Cantarranas, Barruelo, Flores. Otras responden a diversas causas, como las llamadas de El Gato, Sopor, Florital, Lobo, Marina, Ramón y Cajal esta en recuerdo y gloria del sabio histólogo que fue premiado con el Nobel de Medicina.

El caserío de Orgaz es blanco y recoleto, de el sobresale la mole del castillo y le culmina el conjunto de la Iglesia, con torre, cúpulas y hastial. El castillo es una construcción más que militar palaciega, de finales del XLV Y del XV, sus garitones no son defensivos sino ornamentales. La Iglesia es una formidable fábrica de cantería granítica del siglo XVIII. Aparte de estas dos         grandes construcciones, las demás de la villa son de blancos muros, en contraste con las generosas ventanas y portones oscuros, de claveteado antiguo. Hay calles que parecen monacales tal la de Francos, una de las más antigua de la villa. Quedan patios renacentistas del siglo XVI, como el del Hospital de los Santos Lorenzo e IIdefonso. Son frecuentes las mansiones fechadas en el siglo XVIII; se conserva la Casa del Pósito de 1601 .

II.- Orgaz en la historia hasta el siglo XVI.

Esta llanura fue pronto conocida y poblada por el hombre antiguo, para demostrarlo ahí están, todavía, los antiquísimos caminos ganaderos. Las cañadas de merinas que cruzan el territorio de norte a sur, utilizadas por los celtas y después por los romanos, como calzadas, que usan también los visigodos. Los dominadores islámicos siguieron, en buena parte, la vía romana para comunicar las dos poblaciones, del interior, más notables, en su tiempo, Toledo y Córdoba. Esa dirección sigue después el llamado Camino Real, más tarde la Carretera General y por último la Nacional Radial.

Orgaz, situado sobre este permanente camino, hasta el siglo XVIII fundamental para comunicarse con Andalucía, desde los celtas; a él se debe, como ya se ha dicho, una de las bases de su existencia y pervivencia. El topónimo Arisgotas, derivado en parte del ibérico aristoiz señala ya la presencia en el territorio del asentamiento íbero. Después burrueco es un testimonio celta, identificado con el latino verruca.

Mucho interés ofrecen los restos arqueológicos romanos que muestran la presencia de esta cultura latina, concretada en aras, dos de ellas con valiosa epigrafía. Fueron halladas en los pagos de Escálicas, paraje de Gaitán, y en el La Mezquitilla. Las inscripciones de las aras dicen así: A Hércules dedicó gustosamente esta ofrenda Cornelio Sura. Hay que suponer que habría un templo dedicado a Hércules en ese paraje de Gaitán; quien hace la ofrenda es un hombre romano. La otra inscripción dice así, también ya traducida: Tiomece le puso este exvoto a Bándula Itóbrico Viciense, los dos parecen nombres hispanorromanos, posiblemente ibéricos, sobre todo ese cognomem Itóbrico. En cuanto a Viciense, puede referirse a una "pequeña población" o vicus, en ese caso se podría interpretar, así: que Bándula Itóbrico vivía en el vicus. Son los tres primeros nombres que conocemos, son como nuestros lejanísimos antepasados en Orgaz , por eso habría que perpetuarlos en alguna lápida. Propuesta que hago aquí, con todo interés y respeto, a las autoridades orgaceñas, que tiene el privilegio histórico de conocer los nombres de tan viejas raices. Porque nada hay como saber quienes fueron nuestros antepasados, para sentirnos responsables de nuestro futuro, al conocer nuestro ayer.

La tercera ara es una magnífica pieza de mármol de 0,90 de alta y 0,30 de anchura, que se conserva, como pililla para el agua bendita, en la Iglesia de Arisgotas.

Una calzada romana iba desde Toledo, por Sonseca, Arisgotas, al pueblo de Orgaz, Marjaliza y Guadalerza a entrar en la actual provincia de Ciudad Real y llegar a Córdoba. De esta vía se conservan algunos tramos apreciables.

La repoblación de Orgaz, ya reconquistado el territorio por los castellanos-Ieoneses, se pudo hacer en torno a la torre que se levantaba al lado del Camino Viejo de Toledo. Esta torre-vigía puede ser de origen musulmán, como otras muchas que se localizan en esta provincia de Toledo, mandada construir, probablemente, por el califa Ab al­Rahman III (912-61), que torréa sus fronteras y lugares estratégicos contra el peligro cristiano. La mencionada torre se alzaba en la plaza de Orgaz y se mantenía en el año 1576.

Antes de existir Orgaz con este nombre, hubo una serie de poblados en su territorio, como Arisgotas, Escálicas, La Mezquitilla, aparecen después y son contemporáneos los hoy despoblados de Gaitánr,  El Guijo, Villasilos, Villaverde. Todos estos se dan escalonadamente, desde los romanos a la repoblación del territorio por Alfonso VII (1126-57).

De los núcleos más importantes fue Arisgotas, que ya aparece como un lugar cubierto de robles según lo evidencia el vocablo aristoiz, que significa "robledal", el sufijo gotas es una sincopación degenerada de gotorum, con el significado de "godos", por tanto este pueblo sería tanto como "Robledal de los godos". En el Alto Medievo se llama Ariscot.

En el término de Casalgordo, hoy en el municipio de Sonseca, se encuentran restos arqueológicos visigodos, como los de San Pedro de la Mata, en donde hubo una iglesia monacal dedicada a este Apóstol, reconstruida por el rey visigodo Wamba (672-80), en el siglo VII.

A unos tres kilómetros, al suroeste de Arisgotas, en el horcajo que forma el arroyo de Arisgotas y el de Sierra Gorda, se localizan las ruinas de otra iglesia monacal visigoda, en donde se puede apreciar el trazado de un templo, con el acostumbrado ábside cuadrangular, al exterior; la separación del presbiterio de la nave por el doble arco del iconostasio, capillas laterales y dos sepulcros en la nave, uno de ellos sarcófago. A los pies del templo varias dependencias, en la primera otro enterramiento.

Aparte de estos interesantísimos restos visigodos, en la Iglesia de Arisgotas se encuentran cinco pequeñas piezas visigodas, son adornos labrados en caliza, procedentes de San Pedro de la Mata, de Gaitán o del mencionado monasterio de Matabueyes. Esta localización de un monasterio visigodo en un horcajo, nos recuerda el emplazamiento de Santa María de Melque, en el término de San Martín de Montalbán.

El paraje llamado Gaitán se debe a que perteneció a un caballero toledano, regidor de su Ayuntamiento, de nombre Juan, era también regidor de Orgaz XVI.

Del dominio musulmán estas tierras, quedan algunas referencias como Albaicín y La Mezquitilla. Muchos topónimos de origen arábigo se mantuvieron por los mozárabes, como ya hemos visto algunos al tratar de los pueblos y despoblados de la Sisla. Toda esta comarca estuvo poblada por mozárabes y al ser reconquistada permanecieron en ella, conservando su idioma y costumbres. Esta población fue reforzada por los colonos toledanos de ese origen, lo que contribuyó al mantenimiento de la mozarabía en todos estos pueblos sisleños, tanto es así, que en la segunda mitad del siglo XVI se dice que en Orgaz hay algunas familias mozárabes. También, como ya vimos, se repuebla Orgaz por francos.

Fue Orgaz un lugar pasajero y hospitalario. Sin duda, parte de las tropas que van a enfrentarse con los almohades utilizaron el puerto de la Sierra de Orgaz, conseguida la victoria de Las Navas de Tolosa (1212), Alfonso VIII pasa por nuestra villa, en donde le esperaban su esposa Doña Leonor, su hija Doña Berenguela y sus nietos Fernando (que será después rey de Castilla y León con el apelativo de Santo) y Alfonso, ambos entonces, infantes de León.

En el 1193, cuando el mismo Alfonso VIII, concede términos a la Orden de Calatrava, se citan la Sierra de Orgaz, como límite o mojón de aquellas donaciones. En documentos del siglo XIII, se menciona, con alguna frecuencia, el Puerto de Orgaz, así en el 1214, 1215, 1217. Entre los varios pasos que se utilizan en las sierras de los Montes de Toledo, se nombran los de Marchés, Avellanar, Alfober, Marjaliza y Orgaz. El puerto de Alfober se llamaría después de la batalla de Las Navas de Tolosa, cuando pasa a ser propiedad del arzobispo de Toledo Don Rodrigo Jiménez de Rada, del Milagro.

Reconquistada Orgaz, pasa a depender de la jurisdicción de Toledo, hasta que Fernando III se la concede a Fernando Juan de Alfariella en el año 1220, éste fue el primer Señor de Orgaz.

En el año 1230, cuando regresaba Fernando III, del sitio de Jaén, se reúne en Orgaz con su madre Doña Berenguela. De nuevo figuran la sierra y el puerto de Orgaz, como límite de los territorios que habían sido del rey.

Cuando Fernando III, el año 1236, vende al Ayuntamiento de Toledo los montes, que desde entonces llevarán ese nombre, en 45.000 maravedís alfonsíes de oro (suma extraordinaria en ese tiempo, que supone unos treinta y seis millones de pesetas actuales), Orgaz ayuda al municipio toledano a pagar esa cantidad, a cambio de que Toledo conceda a nuestra villa derechos de pastos, corte de leña y madera en los comunes de esos Montes, derechos que mantuvo hasta la supresión de los señoríos, ya bien entrado el siglo XIX. Por este aprovechamiento de pastos, leñas y maderas, se creyó por algunos que la villa de Orgaz formaba parte de los Montes de Toledo y por ello de la jurisdicción señorial de aquel Ayuntamiento.

Esta condición de llevar ganados a los Montes y del beneficio del corte de leña y madera, se mantuvo escrupulosamente por el rey Pedro I (1350-69) cuando le concedió el señorío de Orgaz a su ayo Don Martín Fernández de Guzmán, así como todos los usos y costumbres que se tenían de antiguo.

El aprovechamiento de los pastos por el ganado lanar, es una de las constantes de nuestro pueblo, por esa misma razón forma parte de la Hermandad de San Martín de la Montiña que tenía dos principales actividades: Defender a los pueblos, aldeas y colmenares que la integran de malhechores y cuatreros, y aprovechar los pastos comunes de la Dehesa de San Martín.

Consecuencia de las guerras contra el moro, después de la batalla de Las Navas de Tolosa, es la formación de partidas de bandidos con los restos de aquel ejército, que se quedó sin otra cosa que hacer, sino la de echarse al monte. Estas bandas atacaban a los caminantes, a los cazadores, colmeneros, pastores y pequeños labriegos. Se les conocía por golfines; contra ellos, ya en tiempos de Alfonso VIII, se organiza la Hermandad de Toledo, Talavera y Villareal. Pero nuestra villa y otros varios pueblos de la Sisla no entraron en aquella, por lo cual se constituye esta de San Martín de la Montiña, integrada por las villas de Orgaz, Ajofrín, Mora, Villaseca, Son seca, Mascaraque y Layos; los lugares de Mazarambroz, Villaminaya, Almonacid, Manzaneque y Arisgotas-Casalgordo.

Se extendía la Dehesa de San Martín legua y media a todos los aires y medía seis leguas de circunferencia, su aprovechamiento es el pastizal con tres mil fanegas de marco y el monte con mil quinientas. Estaba limitada por los términos de Orgaz, Ari,sgotas Los Montes de Toledo, Las Ventas con Peña Aguilera y la Dehesa del Castañar.

Se llamó de San Martín de la Montiña, porque al pié del arroyo que taja la raña, a un nivel de 861 metros, se levantó la ermita, en pleno monte, dedicada a ese Santo, que los ballesteros, leñadores, colmeneros, pastores y labriegos tomaron como patrón. En esta ermita celebraban sus cultos, aquí se reunían en asamblea y guardaban el archivo. Se mantiene el edificio, pero ya utilizado para vivienda de los dueños de la dehesa; por ello se ha modificado su destino y ha desaparecido la ermita. Es lástima que así fuera, por lo unidad que está a la historia de Sonseca y Orgaz.

Enrique II de Trastámara (1369-79) acepta y legaliza la nueva hermandad, con las mismas prerrogativas que en la anterior llamada Santa. Enrique III, en el 1390, la confirma y en el 1397 aprueba sus ordenanzas. En el 1404, en la junta celebrada en Sonseca, se admite a la ciudad de Toledo como nuevo hermano.

Pasado el tiempo, se pierde aquél montaráz y expresivo nombre de Montiña y ya en el siglo XVIII se la conoce por El Común. Hoy, parte de lo que fuera la antigua dehesa y la casa en donde estuvo la ermita, se localizan en el término de Mazarambroz; en los mapas figura el arroyo de San Martín y un pago llamado también de San Martín.

El aprovechamiento de los pastos comunales de Los Montes de Toledo y de San Martín de la Montiña, suponen una constante en la historia de Orgaz y el interés por mantenerlos asegurados para sus numerosos rebaños de lanar; que proveían de materia prima a sus telares, en los que se fabricaban paños; actividad industrial de la que vivían una parte de sus vecinos. Todavía en el siglo XVI se dice que las gentes de Orgaz "viven del obraje de la lana y de labrar paños veinteños y cuatreños, pardos y blancos, y muchas jerguillas fraileñas" .

Así pues los moradores de nuestra villa fueron pastores, labradores y artesanos, estos no solo de tejidos, también buenas tijeras y cuchillos de cierta fama, entonces.

Pero volvamos al comienzo del siglo XIV, cuando reina Alfonso el Onceno. En su tiempo fallece Don Gonzalo Ruiz de Toledo. Notario Mayor del Reino de Castilla, señor de Orgaz , benefactor de la Iglesia de Santo Tomé en Toledo, al que pasados tres siglos de su muerte, inmortalizará los pinceles de Domingo Greco, por encargo del párroco de aquella Iglesia Don Andrés Núñez.

Ya vimos que el señorío de Orgaz se lo daba Pedro I, en el año 1350, a Fernández de Guzmán, pero hasta el 1371 no se firma el privilegio, precisamente por su sucesor y asesino Enrique II el de las Mercedes, que lo hace en la ciudad de Toro.

Aquí estuvo, en Orgaz, el infante Enrique de Trastámara, aspirante al trono de su hermanastro Pedro I, aquí se le unieron los antimaestres de las órdenes de Santiago y de Calatrava, Gonzalo Mejías y Pedro Muñoz. De aquí partió el rebelde para enfrentarse con el rey Pedro en Montiel. Las tropas andaluzas y francesas de Enrique, con este a la cabeza, estaban a primeros de marzo en Orgaz, mientras que el ejército del rey marchaba por el Campo de Calatrava hacia Montiel, a donde llegó forzando la marcha Enrique. Allí, en Montiel, se dio la batalla el 14 de marzo de 1369. Algunas jornadas después, en la noche del 22 al 23, tuvo lugar el fraticidio; Pedro I de Castilla moría apuñalado por Enrique de Trastámara, desde aquél odioso momento fue el nuevo rey de Castilla. No acaba de convencernos el argumento de que la batalla tuviera lugar en las Quinterías de la Villa de Montiel, caserío situado al sureste de Orgaz, ahora en el término de Manzaneque. Porque después de la batalla perdida por Don Pedro, éste se encerró en el castillo de Montiel; en este supuesto el rey tuvo que cabalgar, desde Las Quinterías citadas, al lejano castillo, delante del enemigo victorioso que, sin duda, le hubiera perseguido y cortado el paso.

Orgaz continúa siendo lugar de reuniones, precisamente por su situación sobre un antiguo y transitado camino. En el 1484 se juntan aquí todas las Hermandades del Reino de Castilla, entre ellas la Santa y la de San Martín, para contribuir con dinero a sostener la guerra de Granada; aportan doce cuentos de maravedíes, esto es doce millones, que en la moneda actual supone unos setenta y cinco millones de pesetas. Preside la junta Don Alvaro de Burgos, obispo de Cuenca (1482­85).

Aunque se les llamaba condes, eran solo señores de Orgaz y de Santa Olalla, hasta que Carlos I concede a Don Alvar Pérez de Guzmán y Suárez de Mendoza, décimo señor de Orgaz y séptimo de Santa Olalla, el título de conde, en el 1520; después, en el 1771, el pretendiente al trono de España, archiduque Carlos de Austria, otorga la Grandeza de España a Don Agustín Hurtado de Mendoza, onceavo conde de Orgaz.

Como otras ciudades y villas del antiguo Reino de Toledo y de Castilla, Orgaz toma partido por los Comuneros y sigue las banderas del jefe toledano Juan de Padilla. En nombre de éste defiende su castillo el conde de Villafranca, uno de los aristócratas que militan en la Comunidad. La unión de nuestra villa al partido comunero, contra el mal gobierno de los consejeros de Carlos I, puede estar relacionado con la promoción del señor de Orgaz al condado, que se interpreta como un soborno a Don Alvaro Pérez de Guzmán, alguacil mayor de Sevilla, de la estirpe de los Guzmán y descendiente de Don Gonzalo Ruiz de Toledo. Por otro lado, no debe de extrañarnos la participación de la villa en la contienda comunera, si tenemos en cuenta las buenas relaciones histórico­-económicas entre Toledo y Orgaz y que en este pueblo había un fuerte grupo de artesanos, que decidirían sumarse al partido comunero, en donde figuraban todos los de esa ciudad, sus compañeros de oficio.

Una vez más Orgaz ayuda al exhausto tesoro real, en esta ocasión a Felipe II, en el año 1573; necesitando el rey dinero para mantener su política de primera potencia, la villa le entrega diez mil ducados, que en la moneda actual sería algo más de un millón de pesetas. Por esta ayuda, igual que la prestada antes a Fernando III, consiguió la ventaja de que sus alcabalas no pudieran ser vendidas a nadie. Es sabido que la alcabala es un impuesto que grava todo lo que se compra y se vende, esto es, algo parecido a lo que hoy llamamos Derechos Reales. Los reyes solían vender las alcabalas a ciertos recaudadores y estos siempre aumentaban su valor, para obtener un beneficio por el hecho de recaudarlas.

El monopolio a favor de los fabricantes de paños de la ciudad de Toledo, de ser los únicos que podían surtir de paños a esa ciudad, a su partido y a sus Montes, se termina el año 1577, al conseguir los artesanos orgaceños el permiso para vender sus tejidos en todos esos lugares.

En ese tiempo Orgaz pasa por un gran momento económico, reflejo de ello es el incremento de su población: Había aumentado en veinticinco años, nada menos que trescientos vecinos, tanto que el año 1576 tenía setecientos vecinos, que suponen una población de 2.300 habitantes, cifra alta para la española en general. En esa cifra se incluían veinte hidalgos.

La producción cerealista se eleva entonces a unas 20.500 fanegas, principalmente de trigo. Se cosechan unas 20.000 arrobas de vino. En cambio no se producía nada de aceite. Un testimonio de la importancia de ambas cosechas, está en el topónimo Villa Silos, que significa "cueva o depósito en donde se guarda el grano y el vino".

En el año 1576 se dice que "es pueblo pasajero, está en el camino real de Sevilla y Granada y toda Andalucía para los que caminan de Castilla la Vieja y reino de Toledo y Madrid y su tierra para dicha Andalucía" .

La prosperidad de Orgaz continuaba en el 1594, al señalar un documento que tiene doscientos cincuenta y cuatro vecinos, lo que da una población total de unos tres mil habitantes. Pero siglo y medio después había perdido más de ciento cincuenta vecinos.

III.- Conclusión

Por todo lo que se ha dicho, se podría definir a Orgaz , como una villa de labradores, artesanos y pastores, situada en un camino importante, que se beneficia de de los pastos de varias dehesas comunales, con una iglesia que tiene empaque de catedral, un pasado hospitalario, de gentes laboriosas, que han defendido con tenacidad y pericia sus intereses y la propia identidad.

Orgaz se mantiene, a pesar de haber perdido Toledo la capitalidad del Imperio, en el 1561, en buena situación económica y comercial, hasta que en la segunda mitad del siglo XVIII se abre y puebla el paso de Despeñaperros, por el que discurre la carretera, y después, en el siglo pasado, el ferrocarril de Madrid a Andalucía. Entonces la villa y el Puerto de Orgaz pierden el interés vital que tuvieron durante más de mil doscientos años. Orgaz decae, a pesar de ello tiene fuerzas suficientes para iniciar la construcción, en el 1741 del magnífico templo, que se termina en el 1762.

Por todo ello, la actual villa de Orgaz es digna heredera de aquel ilustre pasado que hemos entreabierto, y por su esfuerzo merecedor de un futuro próspero. Prosperidad y felicidad que yo le deseo a este pueblo español, castellano y toledano, de todo corazón.

Del archivo de José María de Arce Serrano

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Fuente: JIMÉNEZ DE GREGORIO, Fernando: Pregón de la Fiesta de Primavera de 1983.—En El sustanciero, nº 25, 2010, pp. 19-28

(1) Don Fernando Jiménez de Gregorio, nace en Belvis de la Jara (Toledo) el 30 de mayo de 1911, Profesor de Geografía e Historia, Cronista Oficial de la Provincia de Toledo y de su pueblo natal, Director del Instituto de Isabel la Católica de Madrid donde se jubila. Por su labor investigadora en los campos geográficos e históricos es elegido Numerario de las Reales Academias de Murcia y Toledo y correspondiente de las de Córdoba y Madrid.


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Creación: septiembre 2010 / Última modificación: