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Constituciones de la Hermandad de los Soldados de Cristo y su Entierro

Año 1629



CONSTITUCIONES DE LA HERMANDAD
DE LOS SOLDADOS DE CRISTO Y SU ENTIERRO

CONSTITUCION PRIMERA.- El fin de esta congregación es que los que están congregados en ella, miren mucho por la onra de Cristo Crucificado y de su Santa Cruz; ha fundado sus acciones con los mandamientos divinos, y viendo la desonra de Cristo.Por propias onras y gloriándose en la Cruz, como la hacía allá cuando decía: mediantem absit gloriem nisim cruce nostri Jesucristi.

COSNSTITUCIÓN SEGUNDA.- Los que de los hermanos tuvieren lugar y quisieren meditar un rato en la Pasión de Cristo los viernes de entierro y señaladamente, en el tiempo que hay después de las doce del día, hasta las tres de la tarde, que es el que Cristo estuvo pendiente en la Cruz, para servicio de Dios y cumplirán con mayor perfección, el motivo de esta hermandad; pero señaladamente en el Viernes Santo. Han de asistir todos los hermanos las largas tres horas delante de un Cristo Crucificado, que estará colocado en la Iglesia parroquial de esta villa de Orgaz, adornado con candelabros, perfumes y flores; en reverencia de las desonras, desamparo, desnudez y agonía y terribles e inmensos dolores y desprecios que padeció Nuestro Señor Jesucristo, en especial las tres horas largas puesto en la Cruz, con tan intenso amor y paciencia por redimir el género humano y librarnos de la muerte eterna.

CONSTITUCIÓN TERCERA.- A se de pedir en estas tres horas, que en la Santísima Pasión de Cristo y su muerte se entienda y fructifique en todo el mundo y estimen y agradezcan al Señor lo que padeció en tanto amor por nosotros, y que nos de buena muerte. A se rogar por la conversión de todos los andan fuera del gremio de los cristianos o de la Iglesia, y por todos los cristianos que estén en pecado mortal, y por el sumo Pontífice, y por la cristiandad, y especialmente delante de su Majestad, en la villa de Orgaz en una gran estima de la Cruz de Cristo, en los corazones de todos.

CONSTITUCION CUARTA.- Dentro de estas tres horas, habrán sermón acerca de los dolores e ignominias que Cristo Nuestro Señor pasó en la cruz, o acerca de la soledad de Maria la Virgen Santísima, viendo muerto a su hijo, y para este sermón convidarán predicador los dichos hermanos con acuerdo del cura de la villa.

CONSTITUCION QUINTA.- Han de asistir los hermanos, en las tres horas, con túnicas negras, y cada uno con su lámina al pecho, y que esté pintada una cruz, y los sacerdotes con sobrepelliz; y acabadas las tres horas, subiran dos sacerdotes a la Cruz, y desclavarán el Santo Sepulcro y bajándole con una toalla grande, le pondrán en el sepulcro y le llevarán en procesión y haciendo el entierro de Cristo, hasta dejarle en un altar adornado con candelas en la ermita del bienaventurado Santiago, y llevarán la imagen de Nuestra Señora detrás del Santo Cristo.

CONSTITUCIÓN SEXTA.- En la procesión han de ir treinta y tres hermanos seglares, que no de haber ni más ni menos en esta Hermandad, en onra de los treinta y tres años que Cristo Nuestro Señor anduvo por el mundo, y todos con sus túnicas negras, y láminas al pecho y hachas encendidas en las manos, excepto los dos mayordomos, que el uno ha de regir la procesión con su cetro, y el otro ha de llevar arrastrando el estandarte haciéndole de oficio el mayor en edad y determinarse así. Porque en este acto, donde se representa tanta humillación del señor se ha de cuidar toda competencia, en lugares y puestos en fila los hermanos irán delante de la Cruz en que Cristo estaba enclavado, elevándola el mayordomo del año del año antes, mayor de edad, y a falta suya el otro mayordomo. Y lleve un sacerdote de los hermanos el guión el que el cura nombrare. Irán cuatro niños vestidos de ángeles con los pasos de la pasión y a continuación Cristo puesto en su sepulcro en hombros de sacerdotes, los cuales podrán ser seguidos por los hermanos sin número determinado, y últimamente los demás sacerdotes en el medio  con el cura beneficiado de la villa, llevando la capa que se acostumbra en semejantes procesiones. Iran delante una caja con el Cristo, cantaran el salmo del miserere. Acabada la procesión al tiempo de colocar o poner el Santo Cristo en el altar cantaran los cantores aquel salmo responso el mismo de las tinieblas del Sábado Santo "Sepulcro domini". Y volverá la procesión a la Iglesia dejando el Santo Cristo en la ermita de Santiago.

CONSTITUCION SÉPTIMA.- Si algún hemano estuviera enfermo, o legítimamente impedido, podrá poner otra persona en su lugar, que lleve en la procesión su hacha y túnica y lámina. El que faltare sin causa justificada o legítima, lo cual ha de contar de esta villa y mayordomos, pague cuatro reales de pena para los gastos de la Hermandad.

CONSTITUCION OCTAVA.- El día de la Ynvención de la Santa Cruz, que es el de tres de mayo, han de confesar todos los hermanos. Y el Viernes Santo han de haber cumplido con la Iglesia, para que estén en gracia del Señor cuando se junten a las tres horas y a la procesión. El día de la Cruz, por la tarde, se juntaran todos a campana tañida, para la elección de mayordomos, en la ermita del Señor San Andrés, los cuales han de ser dos de los cuatro; y el cura que proponga el cura que hubiere en la villa, con votos secretos de todos los hermanos con los mayordomos del año anterior y escogiéndose dos de los cuatro; y el cura ha de ser Rector perpetuo de la Hermandad, y ha de gobernarla en compañía de los mayordomos.

CONSTITUCIÓN NOVENA.- Cuando faltare algún hermano por muerte, o por ausencia de asiento, será la elección de otro por votos secretos de todos los hermanos, juntándose para este acuerdo a campana tañida, proponiendo el cura y mayordomos todos los pretendientes y siempre hijo del difunto o ausente, casado o de veinte y cinco años que lo pretenda sea admitido.

CONSTITUCION DÉCIMA.- Cuando muriera alguno de los treinta y tres soldados de Cristo, le acompañaran los hermanos con negro sayal, de las de la dicha hermandad e irán con ella los dichos que señalaren los mayordomos o el cura de esta villa.

CONSTITUCIÓN UNDECIMA.- En esta Hermandad no ha de haber caja ni se ha de pedir limosna para ella, sino para los gastos de cada año; sino cada uno de los treinta y tres hermanos, ha de ser obligado a tener y conservar suya la túnica y la lámina, y las hachas serán comunes y estarán en un arca, del que cuidarán los mayordomos y lo demás del gasto de cada año, será a cargo de los mayordomos.


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Creación: mayo 2003 / Última modificación: