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PETRA CUEVAS

Sindicalista (Orgaz,1908-2014)



Sumario:
Una luchadora
Datos biográficos
Bordadora de profesión
Flecha
Actividad sindical
Militancia política
Procesos judiciales

Presa en las cárceles de franquistas

Reconocimientos y homenajes
Testimonios y entrevistas

Obituario
Libro y homenaje en Orgaz


BORDADORA DE PROFESIÓN

 

Una bordadora cualificada

Petra Cuevas, al poco tiempo de llegar a Madrid se puso a trabajar como costurera, decantándose al poco tiempo por el bordado, profesión en la que alcanzó gran prestigio y que no abandonó hasta avanzada edad.

 
Foto tomada de DOMINGO, C. : Coser y
cantar
.— Barcelona: Editorial Lumen, 2007
 

En Madrid,  cuando Petra se inicia como aprendiza, el mundo laboral femenino lo configuraban dos colectivos: las cigarreras y  las costureras:

" En Madrid la imagen típica de las obreras la aportaban tradicionalmente las cigareras. La fábrica de tabacos de Embajadores ocupaba a tantas mujeres que todo el barrio centro y sur de Madrid estaba muy marcado por su presencia. Salian a la calle en demanda de sus derechos laborales, siempre que lo requería la ocasión". Desde finales del XIX el oficio de las modistillas alternaba con el de las cigarreras en el panorama laboral femenino, aunque 'las obreras de la aguja' como se llamaba a las costureras, eran más discretas y moderadas que las cigareras. Carecían de espiritu de clase y soportaban con mayor resignación la vil explotación a que estaban sometidas" (1)

Esto ocurría porque tabajaban en sus casas o en pequeños talleres, de forma aislada. Cuando surgen los grandes talleres comienza el cambio. Durante el periodo republicano y más tarde en la guerra, las reivindicaciones obreras surgidas al amparo de una mayor concienciación predispusieron a estas jóvenes a una actitud de colaboración activa en los años en que Madrid estuvo asediado y se formaron talleres de costura para ayuda a los soldados del frente. Petra vivió este proceso en primera persona.

Con apenas 11 años, empezó a trabajar como aprendiza de modista, pero era un trabajo que no acabó de gustarle:

 "Era muy pesado. Tenías que montar y desmontar los trajes una y mil veces. Entonces se hacían vestidos muy trabajados, no como ahora. Las clientas eran marquesas, condesas y esas gentes". (2)

 
 
Petra Cuevas.
Foto: Archivo familia Cuevas

Por este motivo, cuando tenía 14 o 15 años, cambió de taller y de trabajo, comenzando a trabajar como bordadora en un taller de Lavapiés, “La Bordadora Española” ,  propiedad de unos italianos: 

"Había chicas de quince, dieciséis, hasta veinte años, todo lo más eran chicas de veinte años, todas chicas jóvenes, allí llegamos a ser más de mil (...), era el número veinte   del Paseo de las Delicias, después en la República fue una Biblioteca (...), allí admitían a todo el mundo, nos daban 75 céntimos; desde que entrabas te daban 75 céntimos al día, aunque no supieses hacer nada (...). Tenía catorce o quince años (...) los maestros que sabían bordar eran franceses (...) el ambiente era estupendo, con tantas chicas jóvenes (...), además como los dueños eran extranjeros, eran mejores (...) yo he preferido trabajar antes con extranjeros que con españoles (...) los derechos sociales te los daban antes y mejor (...), allí había una chica de UGT  yo hasta entonces no sabía nada, ni de UGT ni de nada (...)". (3)

Con 18 años  pasó,  cuando ya dominaba el oficio,  a "Cripa" otro taller que la misma empresa tenía en la Gran Vía , ganando más que muchos hombres:

"(...) luego fui a «Cripa» (...) que estaba en la Gran Vía encima de «Chicote» (...), aquí también seríamos unas mil (...) en aquel momento yo ya cobraba un duro con dos reales (...) ya de oficiala (...), tenía dieciocho años (...) era una gran oficiala bordadora (...). Cuando salíamos nos paseábamos (...) desde Cibeles hasta Peligros (...), por la calle de Alcalá (...), nos juntábamos los sastres, las modistas (...), sí ya era el año 1926 (...), allí te salían novios ¡la edad! nosotras éramos bastante gamberras (...), nos reíamos mucho de todo el mundo (...). «(En esa época) las organizaciones obreras, no se preocupaban, no trascendían sobre todo con las mujeres, con los hombres sí ya (...) había organizaciones,pero con las mujeres no... " (4)

Su nivel profesional llegó a ser alto y reconocido, por lo que le adjudicaban los trabajos más difíciles:

"Estaba muy considerada porque los encargos difíciles, como los trajes para la reina Victoria Eugenia siempre los hacía yo. ".(5)
 

Una bordadora en la Guerra Civil

Durante el periodo republicano y más tarde en la guerra, se produjo una mayor concienciación de las jóvenes que trabajaban en el textil , que empezaron a luchar por sus reivindicaciones y adoptaron  una actitud de colaboración activa en los años en que Madrid estuvo asediado,  formando talleres de costura para ayudar a los soldados del frente.

Las mujeres del Sindicato de la aguja, del que Petra era Secretaria, se organizaron por distintos barrios : un taller en la  calle Zurbano  donde hacían camisas y calzoncillos , otro en la calle Abascal y en Atocha,

“(…) que era una nave muy grande con cristales y cuando sonaban los cañonazos  los cristales saltaban y las mujeres no querían estar allí y las tuvimos que llevar a Atocha, encima del Calderón(…) » (6)

Petra era una de las dirigentes responsable de esta red de talleres que coordinaba desde el Sindicato de la Aguja, poniendo su conocimientos profesionales al servicio de la causa republicana.

Una bordadora en prisión

Terminada la Guerra Civil, Petra pasó seis años en la cárcel. Tambien aquí, dentro de un sin fin de desgracias y circunstancias adversas, quedó evidente la profesionalidad de Petra. En la Prisión de Ventas pusieron talleres para confeccionar la ropa para el Ejercito y después  hicieron bordados para El Suizo, trabajos en los que partipó Petra (7). Su comapañera Antonia García cuenta que cuando vieron los bordados las falangista de la Sección Femenina que dirigían la Escuela Hogar dentro de la cárcel (pretendían enseñar a coser a las presas y ellas les seguían la corriente) preguntaron:

“¿Quién hace estas cosas?, empiezan a dar los nombres y resulta que todas eramos de la galería de las comunistas, que eran las mas jóvenes. Aquellas mujeres se volvian locas; se dieron cuenta de que habían sido objeto de burla, que no nos podían enseñar nada. Allí había mujeres que habían sido modistas de Balenciaga, estaba Petra Cuevas, bordadora, especialista en trajes de noche, que había sido la secretaria general del Sindicato de la Aguja …" (8)


Escuela Hogar de la Sección Femenina de la cárcel de Ventas. Año 1941.
Fondo Santos Yubero. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid

También hizo trabajos de bordado, y con éxito, estando en la cárcel de Amorebieta,según cuenta ella misma:

"En Amorebieta, éramos dos que bordábamos y tres que hacían punto, y la labor que entraba en la prisión casi toda nos la daban a nosostras, y las cosas especiales de esmero ya sabía yo que eran para mí, como una colcha que llevaron que era de malla, que estuve hasta las tantas de la noche para terminarla. O sea, que las monjas, a pesar de que politicamente siempre andábamos a lagreña, luego, en las labores nos preferían porque trabajábamos bien y claro siempre teniamos dinero , porque la gente de Bilbao y de toda aquella parte se preocupaban de que en la cárcel no faltase trabajo" (9)


Una bordadora durante la dictadura

Al finalizar su presidio, Petra tuvo que enfrentarse de nuevo al mundo laboral, cosa harto difícil para un expresidiario y más si se trataba de una mujer.

Al principio algunas de sus antiguas compañeras modistas, que conocían su buen hacer, le pasaban algunos encargos.  Más adelante montó un pequeño taller con una compañera:

"Con otra modista menos significada que yo políticamente monté un pequeño taller. Ella iba a recoger y a llevar los pedidos". (10)

Finalmente, instalada ya en el barrio de Tetuán  cuando las circunstancias, ya más relajadas, se lo permitieron empezó a trabajar en solitario  y así continuó hasta los años 70 en que la muerte de su marido le quitó las ganas de seguir cosiendo.

 

Para saber más

Para conocer el contexto socio-laboral en el que Petra Cuevas desarrolla su vida profesional es recomendable este artículo, en el que aparecen declaraciones de ella misma:

DIAZ  SANCHEZ, Pilar: Del taller de costura a la fábrica. El trabajo de las mujeres  en la confección-textil madrileña.-- En Cuadernos de historia contemporánea, 1999, nº 21,279-293.

 

 

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Mantelería bordada por Petra Cuevas para el ajuar de Teresa,
hija de su primo Jesús Pérez Cejuela.
Fotos: Santiago Gómez, 2012

 

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(1) DÍAZ  SÁNCHEZ, Pilar: Del taller de costura a la fábrica. El trabajo de las mujeres  en la confección-textil madrileña.-- En Cuadernos de historia contemporánea, 1999, nº 21, pp. 279-293.

(2) NIÑO, Alex : Sindicalismo bordado.--  En El Pais, 21-05-1996.

(3) DÍAZ SÁNCHEZ, Pilar: Testimonio oral de Petra Cuevas.— En Seminario de fuentes orales: Trabajo y militancia política en la España del siglo XX. -- Disponible en http://www.seminariofuentesorales.es/proyectos/trabajo-militancia.html

(4) Ibidem

(5) NIÑO, Alex : o.c.

(6) DIAZ SANCHEZ, Pilar: Testimonio oral de Petra Cuevas.— En Seminario de fuentes orales: Trabajo y militancia política en la España del siglo XX. -- Disponible en http://www.seminariofuentesorales.es/proyectos/trabajo-militancia.html

(7) El trabajo más extendido en las cárceles de mujeres no era el trabajo oficial con posibilidad de redención, sino el trabajo de costura privado. Consentido por las autoridades de la prisión,constituía un medio fundamental de supervivencia para las propias presas y sus familias. A través de sus contactos en el exterior, las reclusas vendían sus labores de costura consiguiendo así unos ingresos vitales para mantener a sus hijos y a sus familiares. Y en ocasiones incluso a sus maridos, si se daba el caso frecuente de que también estuvieran encarcelados y no pudieran realizar trabajo remunerado de redención.

(8) CUEVAS GUTIÉRREZ, Tomasa: Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas .-- Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2004, p. 333

(9) Ibidem, p.347

(10) NIÑO, Alex : o.c.

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Creación: julio 2000 / Última modificación: