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PATRIMONIO HISTORICO

Museo parroquial: El Expolio. El Greco



  Sumario:
Un cuadro de El Greco en Orgaz.
El cuadro original.

Análisis del cuadro.
Versiones de El Expolio.
“El Expolio” de Orgaz
Para saber mas.
Recreaciones de El Expolio.

 

 

Análisis del cuadro

 

Miremos este cuadro fascinante y misterioso como un jeroglífico que intentamos descifrar.

Disposición espacial de las figuras

El Greco ha compuesto esta abigarrada escena de una forma absolutamente original. El grupo de personas ocupa todo el espacio sin que apenas aparezca el entorno. Todos los personajes miran al frente, excepto las tres mujeres. En la mitad inferior del cuadro dos líneas forman un ángulo virtual: la formada por las cabezas de las tres mujeres y la formada por  el soldado que inclinado sobre madero  y el punzón que manipula. Sobre el vértice de este ángulo los pies  descalzos de Jesús cuya figura se yergue vertical, siendo la única que aparece de cuerpo entero.

El Expolio. Fragmento

La figura de Jesús adquiere todo el protagonismo de la escena, todo el cuadro está al servicio de esta figura central en la cual destacan su semblante y su mano en el pecho. Toda las figuras que están a su alrededor aparecen ordenadas de forma circular en torno a él, que es el único que no oculta nada de su contorno.

Tras el  rostro de Jesús se yuxtaponen las figuras de sus ejecutores, que se amontonan en torno a él, y que con sus gestos, sus picas y lanzas, trasmiten una cierta impresión de movimiento y alboroto.

“Hay un solo plano normal en todo el lienzo: el que ocupan las figuras del guerrero, de Cristo y del esclavo que lo despoja. El resto se desenvuelve en una perspectiva arbitraria, colocándose las cabezas allí donde su acción ha de ser más mordiente” (1)



El Expolio. Fragemento

La figura de Jesús

La monumental  figura de Jesus destaca y domina poderosamente en la escena.  A ello contribuye su túnica de color rojo intenso, que manchada con unas pinceladas blancas hace que la figura sobresalga del fondo y atraiga deforma indefectible la mirada del espectador.

Su rostro, cargado de dramatismo, expresa una gran serenidad, despreocupado totalmente del  entorno hostil que lo rodea, mirando al cielo  con los ojos llenos de lágrimas, conseguidas con una ligera  pincelada.

Llama la atención el amplio cuello de Jesús, y la mano abierta sobre el pecho con los dos dedos juntos, que tiene también su protagonismo, imagen  que se repetirá en la mayor parte de las figuras de El Greco.


 

 

 

Episodios secundarios

Apiñados y sin espacio se presentan varios episodios secundarios.

En algunos iconos bizantinos que versan sobre el prendimiento de Jesús o el beso de Judas la multitud rodea a Cristo sobresaliéndole por detrás. En ellos se inspira El Greco cuando sitúa en tres filas a más de veinte personajes, cuyas cabezas, más o menos iguales,  se inclinan mirando al condenado giran hacia atrás se mueven de forma agitada, hacen gestos y hablan a gritos, nos miran fijamente,  gestos todos cargados de una atmósfera de violencia, en  contraste  y resaltando  la serenidad y estatismo del rostro de Jesús.

El Expolio. Fragemento



Entre esa multitud un extraño personaje con gorra y golilla (que podría ser uno de los sacerdotes que acusaban a Jesús, o un simple espectador) señala al condenado con el dedo índice , mientras otros dos discuten sobre sus vestiduras.

A la izquierda de Jesús, un sayón vestido de verde, sujeta con una mano la cuerda que ata la mano de Jesús y  con la otra se dispone a quitarle la túnica.

A su derecha un guerrero  con armadura renacentista (para referirse a la intemporalidad del mensaje) que podía ser San Longinos, Pilatos o un centurión romano.

 “El único ser normal es el guerrero  colocado a la izquierda de Cristo. … Aquí el Greco ha extremado sus aptitudes realistas. Esa destreza para pintar armaduras…..la despliega en este personaje, anónimo de porte y de intención. Encarna el Estado romano, indiferente y desdeñoso para los pleitos del espíritu. Se encuentra al lado de Cristo, sin odio ni simpatía, cumpliendo un deber oficial” … Así este centurión  de faz anodina se acerca a Cristo como espectador de una tragedia que para él tiene un simple valor burocrático” (2)

En la parte inferior  derecha  hombre otro vestido de amarillo pintado en atrevido escorzo se inclina sobre el madero taladrando el agujero para el clavo.

En la parte inferior izquierda aparecen las tres Marías contemplando con angustia cómo el hombre prepara la cruz para clavar los pies de Cristo que se representan en medio estableciendo el  vínculo entre ambos hechos. La contemplación sufriente y melancólica  de la madre de un acto tan denigrante hacia su hijo aporta un nuevo motivo de sentimiento.


El Expolio. Fragemento

Sin Naturaleza

El mosaico de figuras ocupa la práctica totalidad del lienzo. La naturaleza está escasamente presente en un pequeñísimo trozo de suelo con unas piedras junto a los pies de Jesús y en una estrecha franja del cielo cubierto de espesos nubarrones, que presagian el cataclismo  que se avecina

 


 

 

 

Colores, luces y sombras.

Analizando las tonalidades del cuadro lo primero a destacar es el  rojo llameante de la túnica. Wethey llega a afirmar

“que lo que provoca una conmoción emocional en el visitante de la sacristía de la catedral es ese extraño color rojo cereza v brillante de la túnica de Cristo, hasta el punto de que uno se siente de repente formando parte integrante del tumulto que rodea a los torturadores·.(3)

El Expolio. Fragemento

En contraposición, en el resto los tonos son fríos, predominando el azul y el gris ceniza,  contrastando con los colores del primer plano. Es interesante observar el reflejo del color rojo de la túnica en la armadura del capitán, un prodigio de la maestría del pintor.

La iluminación de la cara de Jesús contrasta con las sombrías caras de los sayones.

Las luces dispersas que aparecen en el cuadro  le confieren   una atmósfera de cierta irrealidad.

El verde sombrío del traje del verdugo que sujeta la cuerda, contrasta con el  gris metalizado de la armadura del soldado renacentista, que no llega a competir con la luminosidad de la túnica de Jesús, efecto que logra El Greco matizando y apagando los grises de la armadura.

Similar contraste se establece entre los tonos violáceos en las tres Marías y el amarillo del chaleco compitiendo con el blanco del vestido del sayón que taladra la cruz.

Se puede decir que el Greco juega al contraste con total libertad con la luz y el color.

Para concluir este acercamiento a nuestro particular “jeroglífico”, digamos que

“Si a estos logros técnicos añadimos el acento dramático, casi de tragedia griega, así como el sentido espiritual de la escena, muy de acuerdo con el decreto tridentino de la justificación, estaríamos en las mejores condiciones para desvelar el misterio de El Expolio, una obra que sirve de puente entre la tradición italiana y la española.” (4)



Las influencias

La época veneciana del Greco (5) está muy presente en el modelado de las figuras y  el cromatismo de El Expolio.  Wethey dice al respecto:

 "El Expolio como una de las más grandes composiciones en la que la combinación de la iconografía medieval con elementos manieristas se funden para producir esta obra sumamente original". Para el crítico norteamericano, que no fue insensible al enorme poder emotivo de este cuadro "resulta imposible comunicar adecuadamente el alcance y las sutilezas cromáticas de esta gran pintura", una obra en la que la tradición veneciana del color, desarrollada por la mano maestra de Tiziano, se combina a la perfección con el virtuosismo del dibujo de la figura humana que Miguel Ángel había llevado hasta la más alta expresión en el Juicio Final de la Capilla Sixtina" (6)

Por otro lado El Expolio es una obra en la que se perciben con claridad sus raíces bizantinas. José Álvrez Lopera afirma que en El Greco

“los recuerdos bizantinos, totalmente ausentes en los últimos años en Italia, reaparecen nada más llegar a España impregnando algunas de sus obras fundamentales”  (7)

Algunos autores como Carl Justi sostiene que a El Greco

”le obsesionan recuerdos bizantinos en la invención y en el agrupamiento de las figuras”  y concreta esas reminiscencias en la “ simetría de la composición, la vista frontal de las figuras y el colorido sombrío” y centra su análisis en la  composición del expolio que considera basada en las representaciones bizantinas del Prendimiento “(8)

 

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(1) CAMON AZNAR, Jose: El Expolio de El Greco.—En ABC, 24-04-1946

(2) Ibidem

(3) VARELA, Julia; ÁLVAREZ-URÍA RICO: Fernando: Materiales de sociología del arte. —Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2008, pg. 49

(4) Ibiden, pg. 55

(5)El Greco ( 1541 – 1614) vivió en Creta hasta los 26 años , donde fue un apreciado maestro de iconos . Después residió diez años en Italia, donde se transformó en un pintor renacentista, primero en Venecia, asumiendo plenamente el estilo de Tiziano y Tintoretto, y después en Roma, estudiando el manierismo de Miguel Ángel. En 1577 se estableció en Toledo (España), donde vivió y trabajó el resto de su vida. Sobre El Greco: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Greco

(6) VARELA, Julia; ÁLVAREZ-URÍA RICO: Fernando: Materiales de sociología del arte. —Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2008, pg. 48-49

(7) ALVAREZ LOPERA, José: La transformación española de El Greco. — En El retablo del Colegio de Doña María de Aragón, de El Greco. —Madrid: 2000, pp. 13-37

(7) CORTÉS ARRESE Miguel: Toledo y Bizancio.-- Universidad de Castilla-La Mancha 2002


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Creación: noviembre 2006 / Última modificación: agosto 2011