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Los quintos. Romería de Villaverde


Fecha de celebración: Martes anterior al miercoles de ceniza.

Cuando en España existía el servicio militar obligatorio, se llamaba “quintos” a los jóvenes que, al cumplir la mayoría de edad, se iban al ejército, hecho que conllevaba en Orgaz una serie de actos y celebraciones.

Aunque ya no existe el servicio militar, en Orgaz los quintos se han convertido en una tradición festiva, de tal manera que, en la actualidad, los jóvenes, al cumplir la mayoría de edad, hacen casi las mismas celebraciones que hacían los antiguos quintos.

La quinta

La talla y el sorteo de los futuros soldados constituia el acto oficial determinante:

“El primer trámite municipal comprendía el alistamiento de los jóvenes que cumplían los 19 años. Aparte de representantes de la Corporación Municipal, se encontraba el Párroco y el encargado del Registro Civil, los cuales determinaban los integrantes del reemplazo para el ejército en aquel año.

Enorme expectación levantaba el acto del sorteo de los mozos, el cual se realizaba también en el Ayuntamiento, en cuyo alrededor se disponían los quintos y sus familiares para escuchar qué les deparaba la suerte.

En un recipiente se encontraban los nombres de los mozos, mientras que aparte se disponía un número correlativo por cada joven. La inocencia de dos niños menores de diez iba emparejando cada nombre a un número. Aquellos que sacaban los números más bajos serían los que se tenían que desplazar hasta las ciudades africanas. Los resultados se cantaban desde el balcón del Ayuntamiento.

Otro de los prolegómenos consistía en la talla, o reconocimiento sanitario de los jóvenes y su posterior declaración de soldados.

La ubicación en Orgaz de la Caja de Reclutas durante la guerra, hizo que llegaran hasta aquí numerosos jóvenes de la provincia, muchos de los cuales se hospedaban con familias del pueblo, creándose en no pocos casos unos lazos de amistad que perduran hasta nuestros días.”
(1)

Los mozos de Orgaz, en el año que entraban en quinta, hacían una serie de celebraciones, todas preparatorias de ese gran acontecimiento, tan decisivo en su vida,  que era irse a cumplir la mili en cualquier lugar alejado del pueblo, incluso a África, en un tiempo en que la mayor parte de la población apenas viajaba. A este hecho tan transcendental,se refieren algunas coplas populares:

La quinta está publicada, 
los quintos semos nosotros, 
y por eso las mozuelas
tienen los ojos llorosos.
  Quintos de ogaño
no tengais miedo
por si sus llevan
para la guerra,
que si sus llevan
ya volverais, 
con vuestra novia
sus casarais.
  Ya se van los quintos madre, 
ya se va mi corazón 
ya se va el que me tiraba 
chinitas a mi balcón
( Ver mas coplas aquí )

Las celebraciones de los quintos tenían que ver con los denominados ritos de paso o de tránsito que se suceden en la vida del hombre. En el ámbito rural, el hecho de hacer el servicio militar tenía una gran importancia, porque cuando los mozos volvían al pueblo, una vez realizado dicho servicio, pasaban del grupo de mozos al de hombres. Habían adquirido los privilegios propios de los adultos; es decir accedían a un estamento superior. Por esto todavía se recuerda cómo el padre ofrecía un cigarro al hijo cuando volvía del servicio militar, significando con ello que el padre ya consideraba al hijo como un hombre y por tanto lo autorizaba a que fumara en su presencia; hasta ese momento el hijo había tenido prohibido fumar ante su padre porque eso era considerado como una falta de respeto hacia sus mayores. Hablamos de una época bastante reciente, en la que los hijos tenían la obligación de "llamar de usted" a sus padres.

Los mozos de la misma edad, durante el año que entraban en quinta, se constituían en un grupo bastante organizado, al que se conoce como “la quinta”, donde se fomentaba la camaradería y la amistad, dispuestos a seguir el programa de celebraciones que la tradición disponía. Incluso para sus fiestas y reuniones se vestían con determinados elementos que les identificaba: se tocaban la cabeza con un gorro militar, al cuello llevaban un pañuelo blanco bordado para la ocasión por la novia o una mano femenina cercana, y en las manos llevaban un garrote y una pandereta pintada y adornada con un colgante de madroños.

.


La quinta del 18.- Villaverde, 2017. Foto: Santiago Gómez



Romería de Villaverde

Entre los actos y celebraciones que realizan los quintos destaca la romería de Villaverde el día anterior al miércoles de ceniza.

Origen de la fiesta

Parece que antiguamente era costumbre que el miércoles de ceniza los quintos iban en romería a la iglesia de la Santa Cruz que existía en Villaverde , para hacer su presentación ante la Santa Cruz. Al desaparecer la ermita se perdió el componente religioso, permaneciendo el carácter festivo de la romería. Al celebrarse el miércoles de ceniza, primer día de la Cuaresma, el baile estaba prohibido,  por lo que a principios de los años cincuenta los quintos acordaron con el señor cura, Don Victorio Garrido, cambiarlo al día anterior para poder celebrar baile. El acuerdo incluía la celebración de una corrida de toros benéfica.

Preparación

La organización de esta fiesta comienza meses antes con reuniones que mantienen los quintos para preparar  la intendencia de ese día, siendo el objetivo fundamental componer las letras de las canciones que cantarán el día de Villaverde.

 
 
Pandereta de un quinto. Foto:Santiago Gómez, 2017

Estas reuniones, suelen terminar en alguna gamberrada que poder contar cuando uno recuerde que fue quinto. Las gamberradas han ido evolucionando con el tiempo: antes, por ejemplo,  se bajaban a la plaza los carros que se encontraban a la puerta de las casas de sus dueños; ahora "juegan" a "policías y ladrones" con la Policía Municipal que trata de evitar lo inevitable, lo cual añade al asunto mayor emoción y por tanto mayor diversión para los quintos. Algunas de las ocurrencias más imaginativas del pasado fueron tabicar el Gaznatillo o colocar tiestos en las hornacinas del pórtico de la iglesia. Últimamente aparecen pintadas  en las paredes que solo sirven para llamar la atención ensuciando el pueblo.

Mientras tanto las madres preparan la ropa de estreno que ese día llevará el quinto, generalmente chaqueta o traje. Las madres y las hermanas, si el quinto no tiene novia, se encargan de adornar la pandereta con cintas, cascabeles y madroños. Los motivos pintados en las panderetas también han ido evolucionando pasando de los símbolos de la dictadura a los de la democracia. Así los retratos del general Franco y de José Antonio Primo de Rivera, y el escudo con el águila y las flechas de la Falange, han sido sustituidos por el escudo constitucional o el escudo de Orgaz. Al mismo tiempo hacen el característico gorro de quinto rectangular, de color azul, con las iniciales delquinto y unos motivos florales bordados en color blanco; en la esquina superior cosen una borla con flecos de color blanco que cae sobre la frente del mozo.

Las actividades de los quintos se financiaban principalmente con las peticiones que los mozos, en distintas fiestas del año, hacían por las calles del pueblo e, incluso, en las carreteras de acceso a la población abordando a los viajeros que por ellas transitaban.

La romería

El martes de carnaval es el gran día, cuya celebración consiste principalmente en la romería que los quintos, sus familias y muchos orgaceños hacen a la dehesa de Villaverde para pasar allí una jornada campestre, donde se comen las viandas que cada familia o grupo de amigos lleva para la ocasión.

El día comienza temprano, cuando los quintos salen a “reseñar”, que consiste en que todos los quintos reunidos recorren las casas de los que fueron quintos el año anterior acompañados por la banda de música, y llegados a la casa de cada uno de ellos le cantan coplas, algunas subidas de tono, alusivas al mozo que en ese momento visitaban.

"...ya se va pa las montañas Perico a luchar,
y Paco le va diciendo:
¿Dónde vas, ¡calamidad!?

Los cantares, de carácter satírico,  también se referían a cualquier asunto relativo a la actualidad local y a cualquier personaje. A lo largo del día se cantaban hilvanados unos con otros y no siempre con la misma melodía, de tal manera que se cantaban en el orden prefijado que más convenía para que rimaran mejor. Antes no se llevaban escritos los cantares, todos los quintos se los sabían de memoria sin necesidad de llevarlos apuntados en un papel, tal vez porque más de uno no sabía leer. Había un claro afán de superación a la hora de elaborar el cantar para resultar más ingeniosos y ocurrentes que otras quintas.


Los quintos de 2004 en Villaverde. Foto: Santiago Gómez

Actualmente todas las coplas empiezan  de esta forma: “En esta quinta señores…” y terminan así: “… y los quintos le decimos con mucha serenidad…” Antiguamente no era así pues había más variedad, ahora estas expresiones se han adoptado como coletillas ante la merma en la creatividad de los quintos, falta de creatividad que se une a la zafiedad y machismo de algunos cantares de los últimos años (2) Ahora los cantares se dirigen a los propios quintos y a las quintas, pues también forman parte de la quinta las chicas. En los últimos años, los quintos comparten protagonismo con "las quintas" que también preparan y les cantan "cantares", hacen el pasacalles con ellos y comen juntos en Villaverde.

Aparte de compartir comida y bebida  son ingredientes importantes la música y el baile. No puede faltar una  banda de música, mayor o menor, con un tipo de instrumentos u otros, que acompaña a los quintos en el pasacalles   y luego ameniza  el baile en Villaverde. Tengo recuerdos infantiles cuando esta banda era de instrumentos de cuerda con Venancio “El zapatero” tocando el violín y Eugenio Fernández-Cabrera tocando la guitarra de doce cuerdas, entre otros.

Los quintos empiezan la fiesta temprano concentrándose todos con la banda de música o la charanga, que les acompañará toda la jornada, en el establecimiento elegido para desayunar. Desde allí inician un pasacalles (la antigua “reseña”) acompañados por la charanga, hasta llegar a la casas de los personajes a que se refieren los cantares para que escuchen su cantar.

Posteriormente, gran parte del vecindario y los visitantes, se trasladan a un prado de Villaverde al pié de la fuente natural llamada Fuente Ramiro que abastece del agua necesaria para ese día. Allí se prepara la lumbre para hacer la comida y la "limoná". Por la tarde, después de comer, se celebra baile amenizado por la charanga hasta el atardecer.


Romería de Villaverde 2004. Foto: Santiago Gómez

El baile

Estando de vuelta en Orgaz, se celebra el Entierro de la Sardina, como último acto de los carnavales en el que el Ayuntamiento invita a chocolate con churros. Ya de noche, se celebra sesión de discoteca en la que se vuelven a cantar, por última vez, los cantares. Puede asistir quien lo desee y, desde hace algunos años, los quintos piden la voluntad en la puerta.
   
Años atrás se celebraba baile con orquesta en el salón que estaba de moda en ese momento.  Para asistir al baile era necesario estar invitado por algún quinto, y la familia del quinto casi tenía la obligación moral de asistir. Las mozas más jóvenes que no tenían novio asistían custodiadas por alguna mujer mayor que se quedaba al cuidado de los abrigos  mientras "sacaban los cachos" (criticar, murmurar) con otras que iban a lo mismo, como  ocurría en todos los bailes. El salón estaba adornado con la indumentaria de los quintos, los garrotes y las panderetas colgados de las paredes formando una exposición que era valorada estéticamente por el público asistente, examinando la destreza y habilidad de las novias o mujeres de la familia que las habían decorado, comentando lo bien o mal "arreglada" que estaba cada pandereta.

 

Otros actos de los quintos

La candelaria
El primer evento del año que celebraban los quintos era el día de la Candelaria, festividad muy arraigada en Arisgotas, desplazándose los quintos allí para compartir la fiesta con los arisgoteños.

Las enramás
Para San Juan se llevaban a cabo las “enramás”. En la noche de San Juan los quintos “adornaban” las fachadas de las casas de las mozas que estaban solteras y sin novio rociando sobre las paredes, entonces siempre blancas de cal, pintura de color vistoso, habitualmente añil, produciendo manchones a manera de grandes ramas.

Como es natural, se trataba de una tradición aceptada a regañadientes por los vecinos, sobre todo cuando la fachada embellecida era la propia, por el trabajo que esto provocaba en los días siguientes para hacer desaparecer la pintura y retornar a su original color blanco la fachada. De hecho, ya lo tenían previsto y dejaban el jalbiegue de las paredes para después de San Juan.

Se libraban de estas ramas de pintura las casas de las solteras que tenían novio, ya que éste, en señal de amor, pasaba esa noche haciendo guardia en la puerta de su amada, y en lugar de con pintura la casa amanecía decorada con un bello ramo que el novio había colocado en la ventana de su novia. Si la casa de su novia, por desgracia, aparecía a la mañana siguiente con la pintada en la fachada, sería signo evidente de su infidelidad y su falta de cariño.

Existe un dicho en Orgaz que dice: “Pa San Pedro te eché el ramo, que pa San Juan no pude, que estuve malo”, dicho que tiene esta explicación: si por cualquier motivo el día de San Juan (24 de junio) no se pudo poner el ramo en la ventana de la novia, existía una segunda oportunidad, se podía colocar el siguiente día 29, fiesta de San Pedro .

La Inmaculada
La víspera del día de la Inmaculada los quintos hacían una gran luminaria en la Plaza en honor a la Virgen, y pasaban toda la noche en torno a la lumbre, acompañando la velada de cánticos, bebidas y dulces. Los distintos accesos a la Plaza se cerraban con carros que los quintos acarreaban de allá donde los hubiera por las calles del pueblo. Este era el último acto que celebraban antes de partir cada cual al destino que el sorteo les había adjudicado.

Cacería
También es tradición ir de caza algún día para hacer una comida o una cena al día siguiente.

 

 

Los Quintos - Romería de Villaverde

 LOS QUINTOS DE ANTAÑO
Album de fotos antiguas

 

Los Quintos de Orgaz. 2017
LOS QUINTOS DE HOGAÑO
Album de fotos Villaverde 2017.- Fotos: Santiago Gómez

 

 

Quiero dejar constancia de mi agradecimiento a Pedro Fernández-Cabrera Fernández-Cabrera por las informaciones y fotos que tan generosamente me ha facilitado sobre los quintos.



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(1)  JIMÉNEZ RODRÍGUEZ, Isidoro (Coord.) : Crónica fotográfica de Orgaz (1880-1955).- [Orgaz]: Ayuntamiento de Orgaz, 1998, p. 9-10.

(2) En los últimos años el malestar por el contenido machista y de mal gusto de los cantares de los quintos ha saltado a los medios de comunicación y redes sociales,  llegando al ámbito político en el año 2017, tal como queda reflejado en los siguientes artículos publicados en el periódico DCLM:


 

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Creación: octubre 2000 / Última modificación: febrero 2017